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        Unedited Resource Site

                                    Created in 1996 Jasha Salter., M.S.Ed. 

Joel's Hawaiian Hotel Talk, Unedited

 

Marzo 24, 1963

 

The Halekulani Hotel

Honolulu, Hawaii

 

El Maestro habla de orar en secreto y de ir al Santuario interior para no ser vistos por los hombres. También dice que debemos hacer nuestras donaciones en secreto, para no atraer la atención de los demás, sin esperar  sus elogios. Estos dos principios tienen una especial importancia en El Camino de la Infinitud – The Infinite Way. Externamente, no debemos aparecer como moralistas, mojigatos, tampoco como personas distintas a nuestro prójimo. Sin embargo, en nuestra vida interior somos tan distintos que ustedes mismos pensarán que hay dos personas, dos mundos diferentes. Nosotros no podemos tener prejuicios, ni sesgos; tampoco ser intolerantes, o vengativos o ambiciosos. Por qué? Porque estas son barreras para el progreso espiritual y la barrera principal en el progreso espiritual está en el sentido personal de la palabra “Yo”. Cuando decimos “Yo soy saludable, Yo soy rico, Yo soy grato, Yo soy amoroso, Yo perdono” estamos gratificando el sentido personal, esa barrera que obstruye el camino para llegar a nuestra meta suprema.

 

Todos aquellos que van por un sendero espiritual, cualquiera que sea, tienen la misma meta: alcanzar el estado que describe Pablo cuando declara “Yo vivo, pero no soy Yo quien vive; es Cristo quien vive mi vida” y el punto más elevado de toda realización es el proclamado por el Maestro “Quien me ha visto a Mi, ha visto al Padre, quien me ha enviado.” Olvidemos por el momento esta segunda y volvamos a la primera “Yo vivo, pero no soy Yo quien vive; es Cristo quien vive mi vida.” Se dan cuenta que Cristo no “vive mi vida” si vivimos centrados en el sentido personal, es decir llenos de prejuicios, de intolerancias, de odios, de venganzas y de enemistades. No, todas estas cualidades humanas no dejan espacio para que Cristo pueda vivir.

 

Supongamos que tenemos una ambición humana, cualquiera que ella sea, qué posibilidad tendría entonces Cristo de vivir nuestras vidas? Qué posibilidad tendría Cristo de vivir nuestras vidas si nuestra manera de relacionarnos con este mundo se basa en el sentido personal, en las opiniones críticas  con respecto a la religión, a la raza o al color, o si dominamos a otros para nuestro beneficio?

 

No, a esto se refiere el tema de morir diariamente, más concretamente, el morir se refiere al sentido personal del Yo, del ego. Esto quiere decir que no podemos tener deseos ni anhelos personales, aunque estos sean buenos. Esta es la barrera. No se muere diariamente al sentido personal del Yo, del ego si tienen algún deseo, así este sea bueno. No; el único deseo tiene que ser el de permitirle a su Consciencia que viva la vida a su manera, individualmente. Solo así, sin estos deseos personales, podremos realmente vivir lo que se manifiesta a través de nosotros.

 

Anoche escuché con mucho interés, la entrevista por televisión que le hizo Ed Sherman a Marlon Brando, porque tenía el presentimiento que Marlon Brando tenía algo que el mundo no percibía y sin duda, acerté. Durante cuarenta y cinco minutos de la entrevista explicó por qué su éxito no tenía ningún valor y que además nunca lo tendría, porque solo lo ayudaría a perderse más en la vida, a perder su Alma. Por qué? Porque cuando el éxito se relaciona únicamente con el reino de lo material, no hay nada que ofrecerle al mundo y lo único que el mundo quiere es la satisfacción de sus intereses egoístas. En la medida en que superen el sentido personal del ego y no permitan los deseos personales, podrán percibir que aquellos que son atraídos hacia ustedes por razones personales se irán y quedarán solo con aquellos que “piensan de la misma manera.”

 

Marlon Brando dijo anoche que vive en una total soledad, porque a la gente solo le interesa la figura pública. Así sucede con nosotros. Si le presentamos al mundo una imagen puramente humana, nos enfrentamos a los dos opuestos, el bien y el mal. Dicho de otra manera, el mundo se forma una imagen nuestra, basada en lo que piensan que somos. Así que la imagen que proyectamos no debe ser nada distinta de los demás. Aquello que poseemos interiormente vive nuestras vidas. El mundo nunca tendrá su atención centrada en Cristo; solo lo hacen aquellos que son atraídos espiritualmente a nuestro entorno.  Verán que no hay necesidad del éxito mundano y que no tienen que abandonar el mundo, como lo hace Greta Garbo. Serán capaces de “vivir en el mundo, sin ser del mundo” y de tener buenos amigos con quienes, en verdad pueden compartir . La vida se convierte entonces, en una experiencia maravillosa, y adquiere un profundo significado.

 

Esta semana recibí una carta de la señora Pinks donde menciona su gran satisfacción por el tiempo que compartió con nuestros estudiantes. Pudieron ver que donde ella iba hacía amigos, encontraba compañía a nivel humano, claro está, al nivel de su Consciencia, y esto hizo que disfrutara de esta experiencia. Todos nuestros estudiantes lo han vivido.

 

Cuál es el nivel de Consciencia de una persona que necesita compañía? Comprenderán que es una Consciencia al nivel del sentido personal del Yo. A este nivel solo existe la necesidad de adquirir, pero no un deseo de dar, de compartir. Hay un deseo de llamar la atención, de figurar por así decirlo y al final de cuentas, siempre falta una verdadera compañía.

 

Disfruten del mundo y de sus bellezas, pero mantengan siempre la capacidad de transcenderlo, de percibir la causa que origina todo lo externo, el efecto. Así se encontrarán en la compañía de aquellos que también han encontrado la “vida interior”, no necesariamente en el mismo nivel. Es bueno recordar que los músicos y los artistas son excelentes compañeros en la vida espiritual. Nadie debe vivir tan encerrado en sí mismo, que solo piense en términos religiosos. En verdad, si deseamos ser seres libres, debemos amar no solamente el arte y la cultura sino igualmente la industria. En otras palabras, hay tanta fascinación en Tolstoi como en Walt Whitman.

 

Lo realmente importante, cualquiera que sea nuestra vida, es no vivirla para recibir el reconocimiento del mundo, porque conlleva el uso de una máscara para poder recibir dicha admiración y reconocimiento. Cualquiera que sea la vida que vivimos, debemos vivirla desde nuestro interior, sabiendo lo más importante, que todo es efecto de la Gracia interior, del contacto interior con el Espíritu, de la comunión interior, a pesar de lo que suceda en el mundo externo.

 

La palabra “persona” significa máscara, la máscara de la personalidad. Si miran únicamente la personalidad de alguien, no podrán ver al individuo y la individualidad es la meta que anhelamos. Deseamos que sea la Consciencia la que viva nuestras vidas, pero no de una manera personal, sino de una manera individual y que sus cualidades puedan ser demostradas. Muy grande sería la sorpresa, si pudieran ver lo diferentes que son sin la máscara que usan para que el mundo los acepte.

 

Todo esto tiene un inmenso significado en el mensaje que hemos venido recibiendo durante estas semanas de clases, porque se refiere en su totalidad a una sola palabra “relación”. Si yo se que lo que soy, lo soy por mi relación con Dios, porque soy heredero de Dios, de todas sus características y cualidades, entonces no estoy fortaleciendo mi ego; por el contrario, lo estoy disminuyendo.

 

Por último, lo que realmente queremos es vivir libres de enfermedades, de carencias y limitaciones, de pecado y de deseos pecaminosos y es bueno recordar que todavía no lo hemos logrado completamente. Es cierto, no lo hemos alcanzado, pero lo podemos lograr si somos conscientes que nuestras cualidades provienen de nuestra Fuente Divina y creamos las condiciones para que puedan manifestarse.

 

Todos anhelamos igualmente liberarnos de la ley material. Esta es una de las razones por la que estamos en el camino espiritual. Cuando humanamente llegamos a los 65 años comenzamos el camino de descenso. Hemos estudiado lo suficiente para comprender que hay una manera de evitar el sufrimiento causado por las cosas que suceden, pero esto no lo podemos lograr por nosotros mismos. No; solo lo lograremos en la medida en que hacemos la transición y llegamos al punto donde sabemos con certeza que “La Consciencia vive mi vida.” La única oportunidad para alcanzar la inmortalidad, la vida eterna, y también para gozar de una vida longeva, con buena salud y todas las facultades en excelentes condiciones, esta en la transición, es decir, cuando logramos vivir no solamente de pan, sino de toda Palabra de Dios que impregna nuestra Consciencia y podemos entonces declarar “Yo vivo no solo de pan; vivo igualmente por la Gracia de Dios. La Consciencia es mi pan espiritual, mi carne espiritual, mi vino y mi agua espiritual, la Palabra de Dios.” Esta es la cúspide de la vida espiritual. Si realizan la transición y la Consciencia vive sus vidas, entonces no sufren enfermedades, ni pecan, ni pasan necesidades, ni limitaciones. Ahora tienen fija su atención en “acumular sus tesoros en el cielo” y no en este mundo.

 

Las actividades comerciales, políticas y gubernamentales son de carácter Cristiano si son guiadas por la Regla de Oro. Algún día será así. No cometa el error, ni crea que puede ambicionar vivir por medio de la Consciencia y al mismo tiempo gratificar el “Yo”, el sentido humano. Son opuestos. La única manera de morir diariamente es vigilando la palabra “Yo.” Había una mujer que por muchos años no había podido resolver un asunto y había utilizado todas las recomendaciones metafísicas para solucionarlo; ella me preguntó, “Hay alguna manera de superar esto?” y le dije, “Creo que sí. De  aquí al lunes no pensemos en la palabra Yo.” Inmediatamente me respondió, “Ah, eso es muy fácil.” El lunes me llamó a decirme “Lo estoy buscando con el revólver en la mano!” Con toda seguridad que así era.

 

Hay una serie de citas que nos pueden ayudar a reflexionar para superar con éxito  aquello que aparenta ser una necesidad y que siempre nos dan la impresión de ser algo externo a nosotros. Si pueden recordar en ese momento que “No solo de pan vive el hombre (efecto) sino de toda Palabra de Dios (Verdad)” rompen el deseo y pueden declarar “Ah, no lo necesito. Yo vivo de la Palabra de Dios que habita en Mi Consciencia.” De la misma manera, cuando algo sucede que ofende el sentido personal del Yo, podemos superarlo si recordamos de manera inmediata que “Yo vivo, pero no soy Yo quien vive; es Cristo quien vive mi vida.”

 

Saben de dónde proviene la idea errónea de la necesidad de los sacrificios, de la auto-negación y de torturarnos, ese pesado fardo de lamentos y arrepentimientos  que cargaban los hebreos de la antigüedad? De una idea revelada originalmente en Egipto sobre la importancia de negar el yo. Pensaron que negándose a sí mismos alimentos y otras cosas, sacrificaban el yo. Pero en verdad, son solo moralistas que fortalecen el ego personal, razón por la cual hoy día hay tantas personas que no disfrutan las cosas agradables de la vida. Con ello solo están glorificando el ego, y mientras más sufran, más lo fortalecen. La solución está en vivir convencidos que “Yo vivo, pero no soy Yo quien vive; es Cristo quien vive mi vida.”  Solo así eliminamos el error. Cuando la Consciencia dirige nuestras vidas, se eliminan todos los rasgos y deseos erróneos, y lo hace a su manera y en el momento indicado. Si somos nosotros quienes lo hacemos, no pasamos de ser más que unos santurrones. Hay que vivir en la normalidad, porque el nivel de Consciencia en el que hoy nos encontramos, es el resultado de lo que en ella tenemos y en consecuencia manifestamos; si no lo entendemos estamos fortaleciendo el ego. Esto punto tiene una importancia mucho mayor de la que se imaginan.

 

Gracias a las sanaciones logradas por los estudiantes de la Ciencia Cristiana, de la iglesia de Unidad y aquellos del Nuevo Pensamiento en este siglo, hay un gran interés en el mundo entero sobre el tema. Pero todavía no se han dado cuenta que lo primero que tienen que lograr es el cambio en su naturaleza; tienen que  purificarse mediante un cambio de Consciencia. Aquellos que pertenecen a las iglesias ortodoxas y que desean ser sanados no lo van a lograr, a menos que se dé un cambio en su Consciencia. Son muchos los “yos” que hay que eliminar. La Consciencia tiene que cambiar, pero nadie puede lograr este cambio si es del mundo.

 

El mundo nos va a buscar con mucho interés, razón por la cual tenemos que dar prueba fehaciente de Aquello que proclamamos. Si fallamos, los miembros de esas iglesias no tendrán a quien acudir. Tiene que surgir en este mundo un grupo de practicantes que no viven una vida mundana, que están a un nivel más elevado y que sin embargo, se visten y viven como aquellos que son del mundo. Tenemos que ser un grupo de individuos que no rinde culto a nadie ni a nada, que respeta, honra y que agradece a todos los pioneros de todos los caminos espirituales, del pasado y del presente. Si no pueden percibir la integridad con la que vivió la Sra. Eddy, lo mismo que los Fillmore y Ernest Holmes, entonces no ven con los Ojos del Espíritu. Si no logran comprenderlo y les dan el respeto que se merecen, tampoco pueden reconocer la naturaleza universal de Cristo. Si no poseemos esta Visión espiritual, tenemos por lo menos, que superar el error de la iglesia que proclama “Solo nosotros tenemos al único que vivió y fue Ejemplo.”  

 

Cada ser en la faz de la tierra goza de su condición de Hijo de Dios. Si no lo demuestran no hay que criticarlos, ni ser severos con ellos. Recuerden que “El camino es estrecho y exigente y muy pocos lo siguen.” Si, está muy bien que se alegren y regocijen con la experiencia de otros en el pasado y en el presente, que han demostrado, de alguna manera que “Cristo vive mi vida.” Yo se los digo: Si no contemplan al Cristo que está potencialmente en cada individuo, quiere decir que no han comprendido el camino. Cuando dicen conscientemente o de otra manera que “Cristo está solamente en nosotros” está fortaleciendo el ego.

 

Algún día, individualmente, si queremos superar el hábito de sufrir por todas las contradicciones que nos presenta la vida, tenemos que vivir menos en la palabra “Yo” y más en el espíritu de “Cristo vive mi vida.”  Si lo tienen siempre presente en su mente, se dará un gran cambio en sus vidas. No son ustedes quienes originan el cambio, es la Verdad que está presente en su mente. No es lo que oyen, o leen o estudian la causa del milagro. El milagro es el nivel elevado de la Consciencia. Si permiten que la Palabra de Dios se convierta cada vez más en el centro de su atención, se da el milagro, la transición. Muere el hombre del pasado y nace el Nuevo Ser. Ese hombre del pasado no se puede sanar o remendar; deben tenerlo muy claro. El sentido personal del “Yo” muere únicamente cuando se vive en la Verdad y es cuando renace su Nuevo Ser. Lo viejo ha muerto y lo Nuevo ha nacido.

 

Joel S. Goldsmith

 

© Todos los derechos de traducción registrados y protegidos por la ley vigente. Traducción libre y espontánea del Inglés por Luis Molina.